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miércoles, 13 de abril de 2011

Abril sin ti.

Perdí la cuenta de todas las lluvias que he vivido desde que no estás.
He perdido la noción de sentirme viva en el reflejo de unos ojos
desde que no estás para mirarme.

Anochece
el sol ha muerto
y yo asisto, temblorosa y pálida,
al entierro del fulgor de sus brazos.

No quedan cenizas
y yo me he revestido de muerte
en este siglo de tumbas.

Un silencio perforado de gritos.
Una tierra donde sangran los recuerdos.
Una ventana a punto de estallar junto a toda esta melancolía.

Un abril vestido de tu sombra lejana.
Un abril que duele.
Un abril que llora.
Un abril que se mece en despedidas.
Un abril de fuego.
Un abril de viento.
Un abril sin ti.

Versos sueltos de un carnaval sin nombre,
sin antifaz, sin disfraz.
Con la desnudez serena,
de quien no espera nada.

Yo aún no pierdo la esperanza de encontrarte
ni tampoco pierdo la costumbre de inventarte… en todos mis ojos.

Es sólo que… eres tan irreal.
Tanto.
Que te filtras por cada rincón de mi cuerpo
Y no te alcanzo.

Tu voz cerquita de mí
,poco a poco,
y contra mi voluntad: se apaga.

Anochece.
Se cierran las cortinas y las puertas.
Una tormenta se deja sentir en el mapa que trazaste,
tembloroso y mío…

No sé si estoy llorando
o son tus lágrimas las que aún asisten a mi cuerpo.

Aletean pájaros en la mirada.
Y sin embargo, no hay vuelos, se clausuraron todos.
Los espejos se quedaron vacíos.
Los poemas se suicidaron en mis manos
Y hoy me sangra cada vértebra de mi poesía.

Te quiero…
Te quiero música y silencio.
Te quiero cerca y -no- lejos.
Que esta lejanía se apodera de mis ojos
Y de mis gritos.

No puedo vivir esta lluvia
Sin tus manos para salir a caminar.
No quiero.
Se humedecen primero mis huesos
Luego mi sangre
e inundada de esta noche
bajo el concierto otoñal
de nostalgia,
asisto, asisto vacía
a la sonata que da cuenta
de cuanto te necesito.

No pediré que vuelvas.
No volveré a gritar.
No lloraré de nuevo.
Pero estoy segura, segura
Que siempre miraré la puerta
Con el deseo incrustados en los ojos
De verte entrar.

No digas nada, diré.
Hazme el amor
Que el amor me está des-haciendo.

Bienvenido (a)

Como los primeros rayos del sol, al amanecer, medio tímidos tocando el cielo entre sus brazos... Así puede que me sienta, dispuesta a abrazarte con lo que más amo hacer, escribir.

Muchas gracias por estar aquí, entre mis sueños y desvelos.

Un abrazo,


Fran Joan Violet