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miércoles, 30 de junio de 2010

Dejar las maletas,
no hace falta equipaje.
Dejarlas, con los papeles rotos
cuál persona arrancada de por vida
de las entrañas, de una niña.
Cuál cuadro feliz, lleno de tinta.
Dejarlas, junto al cuerpo también vacío.
Y marcharse…
Quebrar la agonía de un beso…
De un recuerdo que se adueñó de los ojos
del desvelo, y de la vida.
Crees que se pueda estar más lejos,
cuándo se está tan lejos?
Crees que el abismo,
tenga olor a olvido?
A dónde vas? grita la sangre…
Se enreda todo en esta piel marchita
Agrietados los recuerdos en la piel, duelen.
Y llegan heridas las palabras a los huesos…
Y no hay respuesta.
No voy a ninguna parte, silba el tiempo.
No hay camino.
No hay cielo.
No hay esperanzas.
Me las había inventado todas…
Nunca estuvieron.
Sí, creo que alguna vez sí estuve.
Ya no… Ya no hay forma, que no sea gris
ya no hay sonido que no sea grito.
El viento entró a mis ojos náufragos
Y se detuvo el sol…
Y las olas me ahogaron, sin resistencia.
Tienen una tormenta aquí adentro,
cual sentencia…

Espió una fecha en el calendario de mi memoria
Los números se enredan con tanta sangre.
De nada sirve decir, que no quería
Que me duele la herida, hasta hoy en día.
De nada sirve llorar, ni siquiera sirve para aliviar…
y todo este marchito tiempo
es lo único que tengo, lágrimas
lágrimas cuándo sonrió
lágrimas cuando camino
lágrimas cuando no quiero llorar
lágrimas cuando lloro
lágrimas en silencio
lágrimas en ausencia
lágrimas en verano
lágrimas en gritos
lágrimas en invierno
lágrimas con sol
lágrimas con lluvia
lágrimas con tiempo
lágrimas sin tiempo
lágrimas en vocales
lágrimas en consonantes
lágrimas en versos
lágrimas, que no existen
más que aquí adentro…
Lágrimas que nadie va a llorar…

Marcharse,
Cuándo la tristeza es tanta
Cuándo la memoria no avanza
Cuándo el frío es eterno
Cuándo el asco consume
Cuándo ya nada importa
Ni siquiera vivir
Ni siquiera morir…

Silencio… La noche grita!

martes, 29 de junio de 2010

Cae la noche, un ruido de nostalgia en los ojos...
Sincronía de ausencias, laten.
Llora la noche, en el espacio vacío de un recuerdo, lleno de nombres...
y las sombras se abrazan, se enredan, me confunden...

Un silencio se vuelve cenizas, me lloran hasta las alas esta noche...
la luna cada vez me parece más lejana, como la vida misma.
Lejanía y un adiós que tiene miedo.
La noche entera, tiene miedo...

lunes, 28 de junio de 2010

Yann Tiersen - Esther

Hoy tus ojos me han reclamado, el nudo que me quita el aire…
Mirada de fuego, mirada vacía.
Me han reclamado el por qué tanta tristeza
y no fui capaz de levantar la mirada
y culparte...
Me quede con la culpa, en los ojos que se pierden en el suelo, confundidos...
Las témperas estaban bien
pintaban un cuadro claro
de pronto cuándo ella se fue,
se llevó los pinceles
y dejo las ventanas abiertas
yo olvidé cerrarlas
y el viento entró
y las témperas se esparcieron
un cuento de terror
jugó con el esqueleto de la niña...
y ya no quedan más que colores esparcidos
colores que gritan
y muerden.

Culpa, verguenza, ojos tristes.
Alguien quiere cerrar la ventana?
Mucho invierno.
Quisiera volar, como los pajaritos que me miran, sin rozarme los ojos.
Quisiera soltar las cadenas, y volar tan lejos
Tan lejos de él, incluso tan lejos de mí.
Quisiera verte por última vez,
Antes de cerrar los ojos…
Quisiera volar…
y el punto final poder trazar.
Sácame de aquí...

Yann Tiersen - La muette

Sí todo tiene un por qué... quieres explícarme por qué nací?
Por qué los ojos un día abrí, y hoy sólo llorar saben?
Tanto invierno, mezcla de recuerdos y veneno, para qué?
Mañana, mañana, escucho y escucho esa palabra... Mañana.
y nada más que una palabra vacía llega a mis sentidos,
cansados de tanto sentir.
Gritos, desvanecidos.
Recuerdos, destruídos una y mil veces, para qué?
simplemente para terminar yo, destruída una y mil veces.
No quiero tener que caminar más
sí el dolor sepultará mis pasos de nuevo.
Sal, y su cara en mi piel de nuevo, cuánto dolieron sus ojos sobre mí, de nuevo...
Sí todo tiene un por qué, quieres explícarme por qué nací?

Bienvenido (a)

Como los primeros rayos del sol, al amanecer, medio tímidos tocando el cielo entre sus brazos... Así puede que me sienta, dispuesta a abrazarte con lo que más amo hacer, escribir.

Muchas gracias por estar aquí, entre mis sueños y desvelos.

Un abrazo,


Fran Joan Violet