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jueves, 16 de diciembre de 2010

Azul.
Azul la habitación entera
incluso con los ojos cerrados.

Azules los silencios.
Azules las cartas.
Azules los minutos.
Azules los muertos.

El mar entra por los costados abandonados
del equipaje vacío de mi vida
pero... el mar no es azul.
No del todo.

Tampoco las cenizas
Tampoco la tristeza
Las cenizas tienen el color del olvido
y la tristeza es blanca
¿blanca?
sí blanca, como los días de lluvia.
Como la suma de todos los colores
Como la suma de toda la vida.

Pero hoy todo es azul.
La noche que grita negra, azul.
La tristeza del corazón, azul.

Mi último llanto, azulado.
Mi conciencia, azulada.
Los matices de la pena, azules.

Mi miedo, azul.
Mis gritos, azules.
Mi poema, azul.
Mi vacío en el alma, azul.

Los espacios vacíos de mi vida, azules.


Me desmorono frente al azul puro
De los silencios jamás pronunciados
Y de la música nunca entonada.

lunes, 13 de diciembre de 2010

“Una cortina del tiempo, corrida, como si el espacio de luz permitiera sanar todos estos años.”


Se adormecen las últimas palabras que alcance a oír.
Después de eso, todo es tinieblas.
El frío sigue siendo el mismo
Aunque yo ya no sea la misma.

Aunque las témperas se derramaran
Aunque la ropa desgarrada, callara
El más triste secreto, borrado de mi boca.
En realidad ya no lo creo triste
Son otros los adjetivos
Que oculta la noche
Mientras una loba
Entierra los cuchillos al silencio
Y la noche sangra…

Se esparce un café por el sitio de la herida
Las cicatrices rumorean un grito que no será pronunciado.
No saldrá de sus labios, su infierno callado.

El viento traspasa los años
con la misma fuerza con la que el mar se enfurece.
Las olas son testigo diario
Del dolor de los ojos
Y de los años.

Mirarte, es lo último que quisiera…
Llorarte de nuevo, no podría
No esta noche.
Y sin embargo, cada palabra no dicha
Cada palabra hoy escrita
Es mi forma de llorarte.

Anhelaría olvidarte
Anhelaría.

Me encantaría poder prometerle a ella
que este será el último año donde me siento así
tan dolida, tan traicionada, tan consciente de saberlo cierto.
Eso es lo más que más me entristece
La conciencia de no tener dudas
De lo real que fue.

Pero… no tengo promesas
sólo quiero que sepa
que aunque sea de a poco
tomaré las témperas esparcidas del cuadro de la vida
y pintaré sonrisas verdaderas
bajo los ojos
sobre el silencio
y en el fondo de la vida.
Y más temprano que tarde
Podré decirle: estoy feliz…
Sin mentiras maquilladas
Detrás de los ojos.

Quizás ahí sí pueda llorar
Pero ya no de humillada.

Hoy los recuerdos
aletean un nombre a la lejanía.
Perdieron el mapa de los sueños
gritaron,
pero no hubo oídos.
Ninguna respuesta, ninguna.
Los años pasan, el recuerdo consume.
Los pájaros buscan su nido,
pero en la habitación no hay ninguna voz.

Ella enmudeció de miedo,
él se llevó las vocales de todos sus gritos.

Pero ella, la que sostuvo la herida altiva
La que acarició mi silencio hoy
La que despierta ávida de poesía
Le regala colores y razones
A la vida, a mi vida.


   



Bienvenido (a)

Como los primeros rayos del sol, al amanecer, medio tímidos tocando el cielo entre sus brazos... Así puede que me sienta, dispuesta a abrazarte con lo que más amo hacer, escribir.

Muchas gracias por estar aquí, entre mis sueños y desvelos.

Un abrazo,


Fran Joan Violet