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miércoles, 7 de noviembre de 2012


Hoy llevo descalza una precesión de rosas muertas en el pelo.

Hoy cargo con milenios de muertes en la sangre y en los brazos cual ofrenda.

Hoy carezco del lenguaje de los vivos.

Hoy hablo desde la tumba que me construiste en los ojos.

Hoy no existe memoria capaz de salvar el memorial que me tatuaste en el cuello.

Olvidarte hoy es lo único posible y lo único imposible.

Bienvenido (a)

Como los primeros rayos del sol, al amanecer, medio tímidos tocando el cielo entre sus brazos... Así puede que me sienta, dispuesta a abrazarte con lo que más amo hacer, escribir.

Muchas gracias por estar aquí, entre mis sueños y desvelos.

Un abrazo,


Fran Joan Violet