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sábado, 22 de octubre de 2011

Para Cecilia

¿Qué le pasa a esos ojos ausentes?
¿Dónde tiembla la vida en esa hecatombe de miradas?
Su miedo se siente descalzo y profano
Su alegoría de vida sin colores se resbala como lluvia en las ventanas
La ráfaga de un ayer que enluta todo, la habita.
Todo su hogar, toda su alma gritando.
Esa consonante de llanto en la memoria.

Y puede que yo también le tema
Puede que yo también esté transversalmente habitada de nieblas
De gritos, de sangre, de llanto, de miedos.

Se forman estruendos aquí a dentro
Siento en mis brazos aún su cuerpo llorar
Y el insomnio de sus pasos me aprisiona en un grito que no la libera.

Bienvenido (a)

Como los primeros rayos del sol, al amanecer, medio tímidos tocando el cielo entre sus brazos... Así puede que me sienta, dispuesta a abrazarte con lo que más amo hacer, escribir.

Muchas gracias por estar aquí, entre mis sueños y desvelos.

Un abrazo,


Fran Joan Violet