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sábado, 31 de julio de 2010

A mis últimas horas con 18 años...

Cerrar páginas, cortar lazos, regalonear la memoria con un poco de esperanza.
Ha sido un año, peculiar, intenso, un camino donde se me han congelado los pies, y me ha dolido el invierno que abraza mi alma, pero de todas formas quiero apostarle a la vida. Apostar hasta tatuar un amanecer en mis ojos, sonrisas en mi alma, y alas en mis sueños.
Abrigo para la ausencia, café para la nostalgia, un abrazo para el adiós, amistad para continuar viva.
Despido las últimas horas, de mis 18 años, inolvidables por emotivos. Quisiera despedir la tristeza y las lágrimas, pero en el fondo me ayudan a seguir, a valorar, a crecer, incluso a aprender a amar.
Tengo ciertamente las alas clausuradas, he caminado perdida sin rumbo, y eso no me asusta, en el fondo dibujo mi camino, pero me hacen falta colores, pinceles, témperas… pero con tus ojos, veo cosas que con los míos no puedo, mis latidos débiles deslindan en el abismo constante, se desmorona la orilla de la vida, y siempre un poema en el que caigo de bruces, me ayuda a alejarme del abismo azul.
No tengo mucho que decir, buscaré un buen lugar en el cual pueda retomar el vuelo, tengo por cielo mis sueños, y por estrellas a mi familia y amigos, tengo por viento las ausencias, y ciertamente alguno que otro recuerdo.
Tengo por luna mis ojos, y por noche mi vida, pero de la mano con la esperanza, con voluntad y sonrisas, buscaré mi amanecer. Dejaré a mi memoria llorar con los primeros rayos que vea, para que luego se enamore y le sonría a este cuadro que me dignaré a pintar, a este cuadro que se llama vida.


Un abrazo, con especial cariño, Fran.

domingo, 25 de julio de 2010




La vida como un péndulo
Me tomó por sorpresa, en los ojos del cielo. Y empezó a llover.
No había caídas, cuando iba cayendo.
No hubo un rumor más desgarrador, que cuando la muerte le tomó la cintura.
Y sentí que nada valía, sin sus ojos mirándome.

Hoy, me confunde el aire de sus ojos ausentes.
Me quema descalza, el ruido de los ángeles que me inventé.
El invierno me toma las manos, y me enreda el alma.

Demos un paseo?
Por las calles que tatuados tenían, nuestras sombras.
Sólo un rumor de silencio plateado, inunda mis latidos.
Caminar entonando la soledad
Guiada a la deriva del recuerdo
Los faroles reconocen la ausencia
y callan.
Yo también lo hago, le regalo mi sentimiento al tiempo.
Y camino, en dirección a ningún sitio
Nada me sirve si tus ojos no me están mirando
Si el brillo de la vida, no me sostiene la mano.
Si mi aire pierde tu perfume, y me asfixio de ausencia,
Y de caídas.
Vuelve. Será posible?
Los cielos se tornan grises, la noche llora en su cuna desnuda y le faltan las caricias de los días de ayer.

Cuándo muere el ayer? Cuándo el calendario estrena un nuevo digito?

No lo creo. No sé cómo se cree.

Me faltan luces desde el fondo del mar. Me faltan olas en las estrellas.

Llorar, sanar.

Olvidé como se pronunciaban las esperanzas, como se pintaban en el pelo las sonrisas.

Olvidé como ponerme de pie, para disfrutar de la lluvia…

A pesar de quedarme caminando en la tormenta más fría que han visto y rumoreado mis huesos. Sombras y esqueletos desde el fondo de mi noche.

Lejos, dos delfines bajo la cortina de lluvia, bajo el recuerdo de unas lunas.

Las lunas besan, mi calma blanca. El cuerpo yace, en los rincones de ayer.

El otoño anda descalzo, como fantasma en los labios y la nostalgia de los ojos cuando anochece.

No hay dioses. El Olimpo que aguardaban algunos ojos, se ha cerrado en mi vida. Llevándose hasta el recuerdo de lo que fue creer.

Alcobas, pájaros volando dentro de la habitación.

Recuerdos rojos por su nombre, herido en mi boca.

Si pudiera cruzar la línea vertical delos tiempos, te abrazaría besando el horizonte cual amor de siglos.

Eso eres.

Eso fui.

Bienvenido (a)

Como los primeros rayos del sol, al amanecer, medio tímidos tocando el cielo entre sus brazos... Así puede que me sienta, dispuesta a abrazarte con lo que más amo hacer, escribir.

Muchas gracias por estar aquí, entre mis sueños y desvelos.

Un abrazo,


Fran Joan Violet