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sábado, 7 de agosto de 2010



Bajo el sol y bajo la noche.
Bajo un árbol de recuerdo que lleva tu nombre
Me desvanezco.
Tomo los silencios milenarios que quisiera callar una vez más.
Los tomo en el charco de sangre, donde me sostengo última.

Cruzan la línea de los ojos
Las caritas de aquellos niños, para quienes la música fue negada.
Todo duele más, bajo sus sombras de invierno.

Otoño, ven y llévame,
Ya me han arrancado del árbol,
Ya volé lejos, tan lejos como la lejanía de un abrazo ausente.
Ya me columpié en las heridas
Ya me rendí y volví a empezar.
Pero sigo ahí, sácame, llévame
Que la lluvia de su sangre, me hace daño.

Viento, acurrúcame en tu dialecto de locos
Que seré tu piel, y mi sangre

Me llora el alma, su lluvia y lejanía.
Pájaros y sombras grises

un abrazo adherido al alma...
no deja de llorar
mientras sigue
desvanecida...

lunes, 2 de agosto de 2010

Adormecida en ti...

Las gotas descalzas
rumoriando un adiós en la ventana
en la cortina de los ojos
en los agujeros de las nubes,
por dónde se filtra el sol de agosto.
y el último suspiro de tus labios lejanos...

Una música ajena a la piel
hoy sin sombras.
Cae un libro
con las palabras trizadas de penas.
Cae a la vida, con los ojos de ensueño
lo que no supe soñar.

Entumecida.
Desconocida.
Adormecida,
en ti...

...La rosa tiene su sangre
en el borde de la luna...

No quiero gritos!!!
No al borde del camino
no en los ojos
no en el alma.
No desde que no estás.

El culumpio y el roze de la agonía
en los huesos de la vida.
Aletean las mariposas, que te llevaste.
El reloj de arena
debería detenerse ahí afuera...

Llora el rocío
en la escarcha del alma.
Duele el vacío
en la noche blanca.

El tatuaje sin cuerpo.
Se acabaron las ausencias,
ahora seré yo, la ausente.
y la eterna adormecida de tu cuerpo...

Navegante de aguas dulces
naufragarás en las mías saladas.

Burbujas de esta vida
reventándose
en el licor de sus ojos.

Soy la última lluvia del invierno
la eterna llamarada de los ojos...
La ausente.
El viento.
La rosa, que se quedó
adormecida en ti.

Bienvenido (a)

Como los primeros rayos del sol, al amanecer, medio tímidos tocando el cielo entre sus brazos... Así puede que me sienta, dispuesta a abrazarte con lo que más amo hacer, escribir.

Muchas gracias por estar aquí, entre mis sueños y desvelos.

Un abrazo,


Fran Joan Violet