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domingo, 16 de enero de 2011

Quisiera romper todo, cortar todo, perderle el rumbo a todo, acabar con todo. Malditos sentimientos. Quisiera que el peso se fuera, que mi ilusión se marchara, que el golpe de las desilusiones se esfumara.

Vacía, pero vacía entera. No vacía adolorida, ni triste, ni cansada, ni abrumada, ni ausente, ni abismal, no melancólica, ni nostálgica, sólo vacía, completamente vacía. Pero por sobretodo sin memoria, ya no quiero acordarme.

Escombros de ti en los recuerdos que duelen, el resto soy yo. Esta imagen que no quiero. Se quebró el único espejo y ya no quisiera esforzarme -ni ilusionarme- por repararlo. Destruído. Asumir las cosas cómo son y como duelen, no como las quisiera...
Aquí no hay luz, ni una gota de esperanza siquiera. Extraño el brillo de mis ojos cuando te veían, extraño tantas cosas, pero lo que más extraño es un abrazo. Un abrazo podría salvarme aunque no hubiese ni luna, ni estrella, ni sol, ni fuego.

Estoy embriagada y ausente. Sostengo el café que me hace funcionar el alma. Aunque me reservo la duda de su existencia, siento como los clavos de la herida aún me hacen gritar. Los gritos que de nada sirvieron y se ahogaron. El alma entera envuelta en un río, en una lluvia, en un mar. El agua turbia, los secretos líquidos, pero tan sólidos, hicieron llorar a cada uno de mis desvelos. Gritar a cada uno de mis huesos.

Quisiera vivir con alguna esperanza y alguien se equivocó al señalar que el desierto de atacama es el más árido del mundo. No buscaron en la desesperanza de mi alma, en la agonía irrecuperable de tanta melancolía.

domingo, 9 de enero de 2011

Descienden los minutos
el reloj se estrella junto a los ojos anidados.
Letras de canciones
de sueños enredados
de estrellas fugaces y un único deseo...

La nieve, la lluvia, la soledad, los árboles, el silencio, mi música, tus ojos y nada.
La luna sostiene el deseo cuando la lluvia de estrellas, desgarra mi nombre.
Cae la tinta, besando el cuerpo.

Mi piel es la hoja en blanco
que espera los versos de tu poema.
Mi cuerpo es el templo del silencio
que añora tu música.
Mi alma es el acantilado
que abraza tu nombre y tus besos.

Hoy llevo una precesión de silencios
taladrada en los huesos
Llevo un rumor de sangre
un grito de amor y pechos heridos.

Saltaron los tripulantes del barco
la niebla cerró los ojos
la brújula no supo más de su norte
y me lancé al vacío.

No puedo renunciar a las rosas
El mar se repleta de pétalos
pétalos y versos
Oleadas de rosas y poemas
mientras tú tomas mis manos
olvido el naufragio
entre tus brazos...

domingo, 2 de enero de 2011


Es momento de perder los sentidos
de llorar lo que recuerda el tacto
de añorar lo que vio el viento
y sintieron las estrellas.

Intento que no se me escape el recuerdo
y la noche entierra sus garras para que la loba aúlle.

Los olores saben a sangre.
Los colores tienen la textura de la nostalgia.
Caen miles de rosas sobre el mismo lugar
Aunque en distinta zona horaria.

Dime… ¿me oyes?
¿Sientes el murmullo de llantos detrás de tu nombre?

Abrumada de nostalgias
De impotencia
Quisiera salvar del dolor de tu ausencia
Y más dueles.

No existe la forma de saber si te volveré a ver
Si te volveré a oír
No existen certezas más que dolores después de la muerte.

Lloró la noche
Gritaron a coro todas las estrellas
El dolor clisó el silencio
Y los cristales del monumento de la vida
Se fueron quebrando
De a poco
En una procesión de rezos que son súplicas
Que es un antídoto y una esperanza
En la que no creo.

Sentir una a una cada lágrima
Cada palabra que tiembla de dolor en su boca.
Su boca.
¿Cuánto dolor se clavó en su pecho?..
¿Cuánto?
El infinito existe cuando se quieren medir
Los sentimientos…

Muerte.
Tantas formas de anhelarte
Y sólo queda eso
La muerte
detrás de ella: el desconsuelo.
Los recuerdos
El llanto
El abrazo
Las ganas de retenerte
De inventarte
De tenerte.

Pronuncio tu nombre
Y miro tu foto
Aletean las velas
El fuego que quiere resucitarte

Todos queremos.

¿A quién le pregunto el por qué?
¿A quién le pido explicaciones?
¿A quién le pido que vuelvas?
¿A quién le reprocho el llevarte?
¿Alguien te llevó?
¿Estás en algún lugar que no sean recuerdos?

jueves, 30 de diciembre de 2010

Desnudar el mundo con los ojos en lluvia,

para ver el tiempo quejumbroso a lo lejos, desaparecer.

Caminar descalza sintiendo el viento
enredarse en los recuerdos viejos, de un ayer.

Amar el exquísito instante donde existe tú
sintiendo en el cuerpo los acordes del amanecer.

Comienza a llover
mientras nado con el violín de fondo
clavado en la vida, hacia tu piel.

El agua salada tiene un mar en mi alma.
Las costas han dibujado rosas.
Las huellas han escrito tu nombre.

Queda el corazón desnudo.
Queda el frío prisionero.
Queda el recuerdo de tus ojos en mi piel.

Se va el barco
naufraga el jardín
y las rosas se besan
como presintiendo
que yo iré por ti.



Fran Joan Violet

martes, 28 de diciembre de 2010

¿Y si todo lo que tengo detrás de mi boca

es una forma de llorarte?

¿y si el viento se clavó en mi alma

y ambos naufragan perdidos en el océano?

¿y si es otra la que duerme en mis ojos?

¿y si el frío se volvió lluvia en mí?

Se deshacen los segundos de nada
El azul grita
Y nadie escucha.
Los oídos fueron arrendados hace siglos
Y el mundo se quedó sordo.

Mitad noche
Mitad día
Mitades.
El mundo no es completo
Solo hay mitades
Mitades de mí en los ojos
y en la lluvia.

martes, 21 de diciembre de 2010

"Luna ensangrentada" escribió el periodista hace algún tiempo y anoche lo tenía clavado a fuego en mis ojos.

Había un silencio tétrico que aullaba
Caían las esperanzas de los corazones
mientras otros lloraban...

La noche entera estuvo repleta
de testigos solitarios,
que añoraban, que anhelaban
otros ojos juntito al ritmo místico de las olas
y de los barcos sin muelle del universo.

Se besaba el cielo
de a poco
y caían los pétalos de la rosa ensangrentada de mi alma
a tropezones desde las alturas
Nadie más podía verla deshojada.
Nadie más podía verla ensangrentada.

De a poco
Como si a la tierra le costara interponerse entre sus ojos
Como si no pudiera romper de súbito
La unión continúa de los amantes
De la historia de amor
Más bella y triste del cielo...

Incluso más triste que la luna
y su lucero...
que se aman sin jamás verse los ojos.

Cambia la estación
Llora el deseo en silencio.
Y la luna parece ser un círculo perfecto de deseo
enredado en el cuello del cielo.

De a poco se enrojece
como cuando es imposible
que deje de sangrar la herida.

Rosas en su pecho
y en las espinas sangran recuerdos.

Me mantengo extaciada y naufraga
aquí y en ninguna parte...

Se desmorona el silencio
mientras soy incapaz de dejar de llorar.
Se oscurece en medio del tenor ausente.

Tu voz que olvidé
y mi silencio...

Eclipsada...
y el viento me sacudió los huesos...
un rumor de estrellas que lloraban
se me clavó en el alma enamorada.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Bienvenido (a)

Como los primeros rayos del sol, al amanecer, medio tímidos tocando el cielo entre sus brazos... Así puede que me sienta, dispuesta a abrazarte con lo que más amo hacer, escribir.

Muchas gracias por estar aquí, entre mis sueños y desvelos.

Un abrazo,


Fran Joan Violet