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miércoles, 24 de febrero de 2010


Mi alma se fue de viaje, y dejo este cuerpo entre sombras de sangre, en los ojos...
con gritos chocando contra cada centímetro de esta piel que me saqué a tirones el otro día, la otra tarde, una noche cualquiera, quizá fue ayer, quizá hace un año, quizá nací así, quizá cuando le compraste el boleto a mi alma, quizá cuando se fue lejos de mí.
Se llevó los sueños muy lejos, y dejo violines llorando aquí adentro. Sí mis signos vitales son respirar imágenes que queman, un corazón que se agita de miedo, apunto de saltar al vacío, unos pies que vagan, y unos ojos que lloran cenizas, porque hasta las lágrimas se reduce a cenizas, cuando las venas se incendian... entonces sigo viva.
Sigo sintiendo el silencio oprimido en el pecho, sigo muriendo, sin morir, a cada instante.
Soñé con la palabra suicidio... Estaba escrita en la ventana de mi suelo... Estaba escrita en la ventana de mi suelo... y mis cenizas se tendieron en las sombras de las lágrimas tatuadas en la triste ventana... quedaron a mirar un nuevo atardecer rojo, un nuevo atardecer que le abre las puertas a estas noches, donde nunca amanece...

2 comentarios:

  1. Siempre amanece, por mucho que duela esa tarde ensangrentada y esa noche de silencios, siempre amanece.

    Un beso

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  2. Muchas gracias!!
    Un abrazo esperanzado de amanecer!

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Bienvenido (a)

Como los primeros rayos del sol, al amanecer, medio tímidos tocando el cielo entre sus brazos... Así puede que me sienta, dispuesta a abrazarte con lo que más amo hacer, escribir.

Muchas gracias por estar aquí, entre mis sueños y desvelos.

Un abrazo,


Fran Joan Violet