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domingo, 2 de enero de 2011


Es momento de perder los sentidos
de llorar lo que recuerda el tacto
de añorar lo que vio el viento
y sintieron las estrellas.

Intento que no se me escape el recuerdo
y la noche entierra sus garras para que la loba aúlle.

Los olores saben a sangre.
Los colores tienen la textura de la nostalgia.
Caen miles de rosas sobre el mismo lugar
Aunque en distinta zona horaria.

Dime… ¿me oyes?
¿Sientes el murmullo de llantos detrás de tu nombre?

Abrumada de nostalgias
De impotencia
Quisiera salvar del dolor de tu ausencia
Y más dueles.

No existe la forma de saber si te volveré a ver
Si te volveré a oír
No existen certezas más que dolores después de la muerte.

Lloró la noche
Gritaron a coro todas las estrellas
El dolor clisó el silencio
Y los cristales del monumento de la vida
Se fueron quebrando
De a poco
En una procesión de rezos que son súplicas
Que es un antídoto y una esperanza
En la que no creo.

Sentir una a una cada lágrima
Cada palabra que tiembla de dolor en su boca.
Su boca.
¿Cuánto dolor se clavó en su pecho?..
¿Cuánto?
El infinito existe cuando se quieren medir
Los sentimientos…

Muerte.
Tantas formas de anhelarte
Y sólo queda eso
La muerte
detrás de ella: el desconsuelo.
Los recuerdos
El llanto
El abrazo
Las ganas de retenerte
De inventarte
De tenerte.

Pronuncio tu nombre
Y miro tu foto
Aletean las velas
El fuego que quiere resucitarte

Todos queremos.

¿A quién le pregunto el por qué?
¿A quién le pido explicaciones?
¿A quién le pido que vuelvas?
¿A quién le reprocho el llevarte?
¿Alguien te llevó?
¿Estás en algún lugar que no sean recuerdos?

jueves, 30 de diciembre de 2010

Desnudar el mundo con los ojos en lluvia,

para ver el tiempo quejumbroso a lo lejos, desaparecer.

Caminar descalza sintiendo el viento
enredarse en los recuerdos viejos, de un ayer.

Amar el exquísito instante donde existe tú
sintiendo en el cuerpo los acordes del amanecer.

Comienza a llover
mientras nado con el violín de fondo
clavado en la vida, hacia tu piel.

El agua salada tiene un mar en mi alma.
Las costas han dibujado rosas.
Las huellas han escrito tu nombre.

Queda el corazón desnudo.
Queda el frío prisionero.
Queda el recuerdo de tus ojos en mi piel.

Se va el barco
naufraga el jardín
y las rosas se besan
como presintiendo
que yo iré por ti.



Fran Joan Violet

martes, 28 de diciembre de 2010

¿Y si todo lo que tengo detrás de mi boca

es una forma de llorarte?

¿y si el viento se clavó en mi alma

y ambos naufragan perdidos en el océano?

¿y si es otra la que duerme en mis ojos?

¿y si el frío se volvió lluvia en mí?

Se deshacen los segundos de nada
El azul grita
Y nadie escucha.
Los oídos fueron arrendados hace siglos
Y el mundo se quedó sordo.

Mitad noche
Mitad día
Mitades.
El mundo no es completo
Solo hay mitades
Mitades de mí en los ojos
y en la lluvia.

martes, 21 de diciembre de 2010

"Luna ensangrentada" escribió el periodista hace algún tiempo y anoche lo tenía clavado a fuego en mis ojos.

Había un silencio tétrico que aullaba
Caían las esperanzas de los corazones
mientras otros lloraban...

La noche entera estuvo repleta
de testigos solitarios,
que añoraban, que anhelaban
otros ojos juntito al ritmo místico de las olas
y de los barcos sin muelle del universo.

Se besaba el cielo
de a poco
y caían los pétalos de la rosa ensangrentada de mi alma
a tropezones desde las alturas
Nadie más podía verla deshojada.
Nadie más podía verla ensangrentada.

De a poco
Como si a la tierra le costara interponerse entre sus ojos
Como si no pudiera romper de súbito
La unión continúa de los amantes
De la historia de amor
Más bella y triste del cielo...

Incluso más triste que la luna
y su lucero...
que se aman sin jamás verse los ojos.

Cambia la estación
Llora el deseo en silencio.
Y la luna parece ser un círculo perfecto de deseo
enredado en el cuello del cielo.

De a poco se enrojece
como cuando es imposible
que deje de sangrar la herida.

Rosas en su pecho
y en las espinas sangran recuerdos.

Me mantengo extaciada y naufraga
aquí y en ninguna parte...

Se desmorona el silencio
mientras soy incapaz de dejar de llorar.
Se oscurece en medio del tenor ausente.

Tu voz que olvidé
y mi silencio...

Eclipsada...
y el viento me sacudió los huesos...
un rumor de estrellas que lloraban
se me clavó en el alma enamorada.

viernes, 17 de diciembre de 2010

jueves, 16 de diciembre de 2010

Azul.
Azul la habitación entera
incluso con los ojos cerrados.

Azules los silencios.
Azules las cartas.
Azules los minutos.
Azules los muertos.

El mar entra por los costados abandonados
del equipaje vacío de mi vida
pero... el mar no es azul.
No del todo.

Tampoco las cenizas
Tampoco la tristeza
Las cenizas tienen el color del olvido
y la tristeza es blanca
¿blanca?
sí blanca, como los días de lluvia.
Como la suma de todos los colores
Como la suma de toda la vida.

Pero hoy todo es azul.
La noche que grita negra, azul.
La tristeza del corazón, azul.

Mi último llanto, azulado.
Mi conciencia, azulada.
Los matices de la pena, azules.

Mi miedo, azul.
Mis gritos, azules.
Mi poema, azul.
Mi vacío en el alma, azul.

Los espacios vacíos de mi vida, azules.


Me desmorono frente al azul puro
De los silencios jamás pronunciados
Y de la música nunca entonada.

lunes, 13 de diciembre de 2010

“Una cortina del tiempo, corrida, como si el espacio de luz permitiera sanar todos estos años.”


Se adormecen las últimas palabras que alcance a oír.
Después de eso, todo es tinieblas.
El frío sigue siendo el mismo
Aunque yo ya no sea la misma.

Aunque las témperas se derramaran
Aunque la ropa desgarrada, callara
El más triste secreto, borrado de mi boca.
En realidad ya no lo creo triste
Son otros los adjetivos
Que oculta la noche
Mientras una loba
Entierra los cuchillos al silencio
Y la noche sangra…

Se esparce un café por el sitio de la herida
Las cicatrices rumorean un grito que no será pronunciado.
No saldrá de sus labios, su infierno callado.

El viento traspasa los años
con la misma fuerza con la que el mar se enfurece.
Las olas son testigo diario
Del dolor de los ojos
Y de los años.

Mirarte, es lo último que quisiera…
Llorarte de nuevo, no podría
No esta noche.
Y sin embargo, cada palabra no dicha
Cada palabra hoy escrita
Es mi forma de llorarte.

Anhelaría olvidarte
Anhelaría.

Me encantaría poder prometerle a ella
que este será el último año donde me siento así
tan dolida, tan traicionada, tan consciente de saberlo cierto.
Eso es lo más que más me entristece
La conciencia de no tener dudas
De lo real que fue.

Pero… no tengo promesas
sólo quiero que sepa
que aunque sea de a poco
tomaré las témperas esparcidas del cuadro de la vida
y pintaré sonrisas verdaderas
bajo los ojos
sobre el silencio
y en el fondo de la vida.
Y más temprano que tarde
Podré decirle: estoy feliz…
Sin mentiras maquilladas
Detrás de los ojos.

Quizás ahí sí pueda llorar
Pero ya no de humillada.

Hoy los recuerdos
aletean un nombre a la lejanía.
Perdieron el mapa de los sueños
gritaron,
pero no hubo oídos.
Ninguna respuesta, ninguna.
Los años pasan, el recuerdo consume.
Los pájaros buscan su nido,
pero en la habitación no hay ninguna voz.

Ella enmudeció de miedo,
él se llevó las vocales de todos sus gritos.

Pero ella, la que sostuvo la herida altiva
La que acarició mi silencio hoy
La que despierta ávida de poesía
Le regala colores y razones
A la vida, a mi vida.


   



Bienvenido (a)

Como los primeros rayos del sol, al amanecer, medio tímidos tocando el cielo entre sus brazos... Así puede que me sienta, dispuesta a abrazarte con lo que más amo hacer, escribir.

Muchas gracias por estar aquí, entre mis sueños y desvelos.

Un abrazo,


Fran Joan Violet