Como una hoja arrugada
dañada y herida
sucia y vacía, vacía.
Enredada, mezclada
en el vaivén del adiós
va la mujer
va la niña
la de hoy
la de ayer.
Aunque llena de sangre
entre los rumores tibios de su alma
encanta una melodía
que de pronto le duele a los ojos.
Le sangra a la vida.
Viajera, sin retorno a la esperanza.
Viajera, sin cadenas
aunque encadenada…
Desde el fondo de las aguas
quiere resucitar la ahogada…
Cristales en los últimos dolores de su océano…
corriente turbia.
Corriente fría.
Espejo de dos mundos.
La lastimada, la rosa que mató un cuchillo.
Desconsolada.
Así quedó.
Tiembla al borde del viento, su súplica silenciada.
Rumorea, cascabeles.
Dejarse entrar a la tierra, para salir del agua de los ojos
que encienden cenizas para conocer el fuego.
Tocar los silencios, con otros más profundos,
Más dolidos
Más silenciados.
Besarlos y enredarlos,
Desnudarlos
Con las manos frías, llorando.
Anestesiada
Como se deshacen las esperanzas
en los ojos de la ausencia.
Olvidada
Como el bello sentido, del sin sentido.
Como el brillo de los ojos que ya no brillan
por la muerte prematura, de hoy.
Anacrónica
Como cuando el mar llora en calma, en mis ojos de ayer.
Como cuando el silencio no encuentra almas, ni tampoco rumbos.
Oceánica
Misteriosa y profunda
Necesitando sal para no congelarse de miedo…
Anochecida
Como la muerte
Como quién murió de frío y de llanto.
Nostálgica
Como las hojas sin rumbo
Descalzas y pérdidas, tiñendo desvelos.
Efímera y eterna
Como una despedida
Como el luto de un beso.
Naves tristes
Aves olvidadas
Calles sin comas, sin puntos, sin respiros.
Memorias sin recuerdos
Sobredosis de amnesia
y de heridas.
Todo lo que puede llevarse una tarde
Un segundo
Un respiro
Un silbido
Un olvido
Mi vida.
Los árboles hoy son violines
Lágrimas, madera en llanto.
También las velas de los barcos,
gritan en la confusión de añorarse tanto
y no encontrarse…
Alejarse
Lejanía.
Camino descalza y desnuda, entre el jardín de rosas ensangrentadas que ves, muriendo un poco menos, viviendo un poco más... Dejando lágrimas, en busca de esperanzas... Tiñendo desvelos que buscan caricias para el alma, entre olor a café, hojas de otoño, lluvia nostálgica, y desgarros del silencio, que me hacen delirar en poesía!!!
Vistas de página en total
jueves, 22 de julio de 2010
martes, 20 de julio de 2010
Más que tu ausencia...
Descalza del mundo
pisando y llorando
las hojas entristecidas
que dejó la nostalgia y el otoño...
que reside en los respiros
desnudos y fríos
de este invierno sin paraguas para el desconsuelo
de las últimas calles
con consonantes echas de sangre y lluvia
de recuerdos y olvidos...
Noches y noches vacía
desde que la sombra de unos ojos negros
que un día hace muchos siglos amé,
cruzó la puerta para no volver
para mirar otro cielo
llevándose hasta la sombra de Venus
de mi cielo, de mi cielo hoy oscurecido...
Vago, vago vacía
aunque repleta de recuerdos con su nombre
aquél que se me olvidó...
Aquél que escribí entre las cenizas
de una tormenta que acunaba sus besos,
detrás de otra puerta.
¡¿Cuánto es capaz de extrañar un corazón, cuándo sólo extraña?!
¿Cuántos pétalos deshojará la rosa que tiene, sólo un suspiro?
Desde la lejanía de lo que me queda
ya no alzo ningún brindis en su nombre,
lo olvidé
detrás de tantas memorias
de tantos árboles
de tanto frío
y tanto, tanto océano...
Vuelvo a caminar descalza…
Sobre el barco que se llevó hasta tu nombre…
Nada puede dolerme más que tu ausencia
eso creía.y hoy que no estás…
nada más puedo afirmar.
Nostalgia…
pisando y llorando
las hojas entristecidas
que dejó la nostalgia y el otoño...
que reside en los respiros
desnudos y fríos
de este invierno sin paraguas para el desconsuelo
de las últimas calles
con consonantes echas de sangre y lluvia
de recuerdos y olvidos...
Noches y noches vacía
desde que la sombra de unos ojos negros
que un día hace muchos siglos amé,
cruzó la puerta para no volver
para mirar otro cielo
llevándose hasta la sombra de Venus
de mi cielo, de mi cielo hoy oscurecido...
Vago, vago vacía
aunque repleta de recuerdos con su nombre
aquél que se me olvidó...
Aquél que escribí entre las cenizas
de una tormenta que acunaba sus besos,
detrás de otra puerta.
¡¿Cuánto es capaz de extrañar un corazón, cuándo sólo extraña?!
¿Cuántos pétalos deshojará la rosa que tiene, sólo un suspiro?
Desde la lejanía de lo que me queda
ya no alzo ningún brindis en su nombre,
lo olvidé
detrás de tantas memorias
de tantos árboles
de tanto frío
y tanto, tanto océano...
Vuelvo a caminar descalza…
Sobre el barco que se llevó hasta tu nombre…
Nada puede dolerme más que tu ausencia
eso creía.y hoy que no estás…
nada más puedo afirmar.
Nostalgia…
domingo, 18 de julio de 2010
Soltando de las manos, los anillos con promesas inventadas.
Soltando de los brazos, los ríos de sangre, de una piel lastimada.
Soltando del pecho, como una caída libre al océano de sus ojos,
las palabras llenas de ausencias…
Soltando de los latidos, los nombres que dañaron versos
de la poesía más intensa, llamada vida.
Soltando lágrimas, llenas de tinta, a la hoja blanca de sus ojos.
Soltando los últimos quejidos de la muerte, que abrazo la vida.
Soltando, soltando, dejando ir, yéndome.
Dejando los gritos atrapados en la ventana,
En el parabrisas, en la cortina.
Dejando…
Las cenizas del cigarro del recuerdo, más lastimado.
Dejando los huesos sin memoria,
Porque se cansaron de recordar…
Dejando la mirada perdida, en los atardeceres…
Para despertar mañana, amanecida.
Dejando las sombras, el equipaje repleto de escombros
Dejando aquello que le duele hasta a los hombros.
Dejando, como un barco que se va a volar…
Yéndome…
Tomando los segundos descalzos, en el reloj de arena de la vida.
Tomando el último suspiro de una lágrima.
Abrazando la carita de ella
Los ojos de él
La ternura virgen, de sus besos.
Yéndome, con un papel y un lápiz…
Sin heridas, y sin puertas grises.
Simplemente yéndome…
Soltando de los brazos, los ríos de sangre, de una piel lastimada.
Soltando del pecho, como una caída libre al océano de sus ojos,
las palabras llenas de ausencias…
Soltando de los latidos, los nombres que dañaron versos
de la poesía más intensa, llamada vida.
Soltando lágrimas, llenas de tinta, a la hoja blanca de sus ojos.
Soltando los últimos quejidos de la muerte, que abrazo la vida.
Soltando, soltando, dejando ir, yéndome.
Dejando los gritos atrapados en la ventana,
En el parabrisas, en la cortina.
Dejando…
Las cenizas del cigarro del recuerdo, más lastimado.
Dejando los huesos sin memoria,
Porque se cansaron de recordar…
Dejando la mirada perdida, en los atardeceres…
Para despertar mañana, amanecida.
Dejando las sombras, el equipaje repleto de escombros
Dejando aquello que le duele hasta a los hombros.
Dejando, como un barco que se va a volar…
Yéndome…
Tomando los segundos descalzos, en el reloj de arena de la vida.
Tomando el último suspiro de una lágrima.
Abrazando la carita de ella
Los ojos de él
La ternura virgen, de sus besos.
Yéndome, con un papel y un lápiz…
Sin heridas, y sin puertas grises.
Simplemente yéndome…
domingo, 11 de julio de 2010
Cuando sólo quede frío...
De pronto va soñando la vida, y llorando los huesos.
Trémula insinuación de la noche.
Ojos grises, de frío.
Ojos llorados, de olvido.
Tumbas y epitafios de sangre.
Por debajo de la noche, el frío.
Por debajo del frío, mi nombre.
Ocho veces morí, ocho.
En la carretera de mis ojos
Se atropellan las últimas consonantes
Donde murió la niña.
La ventana tiene la humedad de la vida
Y las gotas saladas del desengaño
Cuando sólo quede frío, sentiré
La nostalgia azulada besándome el alma.
Jugué en los colores del último arcoíris
Donde murió la muerte,
Donde sonrió la vida vestida de luto…
Con la sonrisa de los siglos aplastados
Contra la pared negra de la soledad
Que se hace blanca y mía.
Tómame entre tus brazos
Como cuando se abraza la lluvia
Así me sentirás…
Efímera y fría.
Los siglos yacen en la almohada
Y en una nube colocaré cristales
Lloverán gritando, los recuerdos
Que me besarán las boca, la última boca
Cuando sólo quede frío, pronunciaré tu nombre.
Trémula insinuación de la noche.
Ojos grises, de frío.
Ojos llorados, de olvido.
Tumbas y epitafios de sangre.
Por debajo de la noche, el frío.
Por debajo del frío, mi nombre.
Ocho veces morí, ocho.
En la carretera de mis ojos
Se atropellan las últimas consonantes
Donde murió la niña.
La ventana tiene la humedad de la vida
Y las gotas saladas del desengaño
Cuando sólo quede frío, sentiré
La nostalgia azulada besándome el alma.
Jugué en los colores del último arcoíris
Donde murió la muerte,
Donde sonrió la vida vestida de luto…
Con la sonrisa de los siglos aplastados
Contra la pared negra de la soledad
Que se hace blanca y mía.
Tómame entre tus brazos
Como cuando se abraza la lluvia
Así me sentirás…
Efímera y fría.
Los siglos yacen en la almohada
Y en una nube colocaré cristales
Lloverán gritando, los recuerdos
Que me besarán las boca, la última boca
Cuando sólo quede frío, pronunciaré tu nombre.
sábado, 10 de julio de 2010
La noche de hoy, conmemora la última en que tu alma respiró.
Hay agonías que duelen,
siempre a alguien le duelen.
Te recuerdo, entre sábanas,
que parecían siglos sobre tu cuerpo.
Los ojos ya se habían marchado
La memoria y los recuerdos, estaban cansados
Las sonrisas parecían, no existir más.
Ni siquiera lágrimas, tenías.
Eso será entregarse?
¡Cómo llora la vida a veces!
No quería recordarte, no quería.
Cómo si el dolor pudiese evitarse.
Cómo si el alma, no tuviese lágrimas.
Dime… quién me pintará un carrusel de otra era?
Quién?
Quién, cuando no queda nadie.
Nostalgia.
El sol de ojos ausentes, en el corazón del muerto.
Claveles que lloran, en las manos de ella.
Un año, mañana será un año.
Las sombras, los recuerdos,
los recuerdos,
¡que sólo nos quede eso, recuerdos!
No es tu ausencia lo que me duele,
es su dolor el que me hace daño,
y con ello, tu ausencia.
Los barcos se parecerán a la muerte?
Al menos sí la distancia de los océanos,
Con la de las ausencias.
Al menos sí las olas furiosas
Con la rabia y la impotencia.
Al menos sí la sal
Con las lágrimas, con la soledad.
Hay agonías que duelen,
siempre a alguien le duelen.
Te recuerdo, entre sábanas,
que parecían siglos sobre tu cuerpo.
Los ojos ya se habían marchado
La memoria y los recuerdos, estaban cansados
Las sonrisas parecían, no existir más.
Ni siquiera lágrimas, tenías.
Eso será entregarse?
¡Cómo llora la vida a veces!
No quería recordarte, no quería.
Cómo si el dolor pudiese evitarse.
Cómo si el alma, no tuviese lágrimas.
Dime… quién me pintará un carrusel de otra era?
Quién?
Quién, cuando no queda nadie.
Nostalgia.
El sol de ojos ausentes, en el corazón del muerto.
Claveles que lloran, en las manos de ella.
Un año, mañana será un año.
Las sombras, los recuerdos,
los recuerdos,
¡que sólo nos quede eso, recuerdos!
No es tu ausencia lo que me duele,
es su dolor el que me hace daño,
y con ello, tu ausencia.
Los barcos se parecerán a la muerte?
Al menos sí la distancia de los océanos,
Con la de las ausencias.
Al menos sí las olas furiosas
Con la rabia y la impotencia.
Al menos sí la sal
Con las lágrimas, con la soledad.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Bienvenido (a)
Como los primeros rayos del sol, al amanecer, medio tímidos tocando el cielo entre sus brazos... Así puede que me sienta, dispuesta a abrazarte con lo que más amo hacer, escribir.
Muchas gracias por estar aquí, entre mis sueños y desvelos.
Un abrazo,
Fran Joan Violet
Muchas gracias por estar aquí, entre mis sueños y desvelos.
Un abrazo,
Fran Joan Violet

