Páginas vistas en total

miércoles, 31 de marzo de 2010

Caminemos...

Caminemos…
Tengo un vestido transparente de sueños
Y una lluvia de espanto mordiéndome los talones en la escalera
Quisiera dar un paseo por las nubes y colgarme de la estela de una sonrisa, y hacerla mía…
Tomo tu mano, la adhiero al corazón perdido
A la casa que contiene sombras y besos llorando…

Caminemos…

Tú acariciando los latidos del océano que mis ojos no ven
y sosteniendo mi mano fría,
dicen que tengo manos de muerta
digo que se helaron una mañana de mayo
cuando sostuve su mano
mientras su alma tomaba las maletas
y dibujaba viajes a otro planeta…

Caminemos…

Deja que cruce el umbral de sueños rotos
Que me vista de los colores
Que dejé de mirar en tanta lejanía

Prófuga
Naufraga
Desnuda
Triste
Ausente

El sonido de los violines
Me hace recordar
Ojos de vida llorada
Y dibujan una sonrisa
Al borde de la puerta que no me he atrevido a cruzar…
Por infantil
Por asustada
Por temerosa
Por gritar con la boca cerrada
Por tener demasiados gritos
En las paredes que lloran
Aunque pareciera que tampoco estoy en esas paredes…
No estoy más que en recuerdos sumergida
Y me cansé…
Necesito volar la vida
Darle un abrazo
A este eco sin retorno…

No escavaré en el ayer
Que tengo un tatuaje de sangre
En las manos…

Caminemos…
Tengo el alma
Al borde del precipicio
Para terminar en el abismo…
Pintando cuadros a la locura
Con pinceles de invierno
Lloran en este otoño
Y las hojas caen aturdiendo el silencio
Y salpicando recuerdos de estrellas rojas…



Caminemos…


Cruzó la puerta una sombra
Estoy exhausta al pie de la escalera
Baje al último lugar donde te vi…
Y sentí tu abrazo último
Como el primero…

Caminemos…


Y nos mira una rosa marchita
Por las horas sin vernos…

Caminemos…

Las huellas ya no tienen formas
Pero saqué las cadenas que ataban delirios a mis pies…
Y crucé el umbral de la noche
Para sostener tu sonrisa y besarla con el alma
Para nunca más olvidarla…

Caminemos…

El frío otoñal sostiene mis huesos
Y puedo caminar…
Me alegra sentir el viento
Cantándole historias a mi piel olvidada
Y subyace una aurora
En medio de lo que eran solo tormentas…



La lluvia humedece mi respiración fúnebre
Y le otorga, le otorga vida
Cuando lloran los violines
Y sobreviven colores
Para acariciar mis ojos
Y pintarle una esperanza…

Caminemos…

Que me sana, me sana quererte…
Y tomaré lo poco que queda de mí
Para iniciar un nuevo camino
Lejos del desierto de mis noches
Y cerca de tu abrazo intenso
Lleno de vida
De luz
Y de ti…
De pasos sin rumbos
Pero de pasos que consuelan
Y son esperanzas
De despertar y encender las luces
Todas
Del alma mía…
Y abrazar, abrazar la alegría…


Caminemos…

2 comentarios:

  1. Me gusta que hayas creado un poema tan bello con esa palabra como mantra CAMINEMOS, siempre, caminemos, porque la vida en muchas ocasiones nos para, nos frena, nos golpea, nos caemos, pero nos levantamos y seguimos caminando, te voy a dejar un poema que escribí hace tiempo en un mal momento, solo deseo que te sirva, todos pasamos por malos momentos y de ellos aprendemos y nos vamos haciendo mas fuertes y nos vamos queriendo más y así aprendemos a querer más a los demas:

    DE PUNTILLAS Y EN SILENCIO
    Voy a mirarte de frente tristeza

    no bajaré la mirada,

    me enfrentaré a tí

    y no diré nunca nada;

    vuelvo a mirarte de frente

    sin miedo,

    mientras la enredadera de la noche

    tiñe de besos los sueños,

    baña con lágrimas los recuerdos

    y me devuelve su nombre,

    letra a letra

    de puntillas y en silencio (A.A.M.)


    Un beso muy grande preciosa

    Ana

    ResponderEliminar
  2. El poema te lo debo a ti, tú me invitaste a caminar, y diste la mano, lo recuerdas? Muchas gracias mi Anita!
    oh!!! Qué belleza de poema, muchas gracias por traerlo a mi vida!
    Eres maravillosa!
    Un abrazo enorme, desde esta noche fría, con quejidos desde las entrañas mismas del viento...
    Cuídate mucho...

    ResponderEliminar

Bienvenido (a)

Como los primeros rayos del sol, al amanecer, medio tímidos tocando el cielo entre sus brazos... Así puede que me sienta, dispuesta a abrazarte con lo que más amo hacer, escribir.

Muchas gracias por estar aquí, entre mis sueños y desvelos.

Un abrazo,


Fran Joan Violet