Páginas vistas en total

domingo, 23 de mayo de 2010

Hoy, a pesar de encantarme los amaneceres después de una noche de lluvia, no me levanté, me quedé entre sábanas y olvidos, todo la mañana y parte de la tarde. Hasta que tomé mis huesos, y salí… Vi la puesta de sol, y sentí el cambio de amarillo a gris, como el invierno de mis huesos, una tarde con todos los silencios posibles, los que se esperan, los que hacen falta, los que nunca llegan, los que te matan.
Sentí el viento filtrándose en el poco espacio de mi piel, y me golpeo la soledad de tanto quererte… y el viento estaba dentro de mi piel.
Silencio, porque la música se silenció para siempre, y los gritos también se callaron. El mundo y su sigilo casi virginal, casi desnudo. Casi falso, casi nunca.
No hay fuerzas, no hay deseos, sácame del encierro de mi cuerpo.
Sácame, las velas se incendian en otro nombre…
Y recién comprendo, que aniquilé casi 3 años de mi vida, no tengo recuerdos, sólo creo tenerlo, no están, no estuve, fue otra, siendo yo, no sé que ha vivido esta piel, y sin embargo me duele.
Vomité cada recuerdo, eso será?
Los olores, las rosas, mis 10 años, mis 11, mis 12, dónde quedaron?
Quién los mató? Fue él? Fui yo?
 Cenizas de mi cuerpo de niña, no hubo lluvia que me salvará, y del fuego sólo las cenizas, porque el frío, el frío  de siglos no me lo quita nadie.
Ahora anochece, ya anocheció, ya anochecí.

2 comentarios:

  1. En tu línea, pero precioso, quiero ver sonrisas y color por aquí, que yo se que tambien sabes vivirlas, la vida te ofrecerá ese camino que conduce a tus sueños.

    Un beso

    ResponderEliminar
  2. Anita, muchas gracias! Te prometo, no sé cuándo, pero algún día habrán colores aquí... Colores no de sangre, no de olvido. Colores de sueños y de amaneceres...
    Cariños, miles!

    ResponderEliminar

Bienvenido (a)

Como los primeros rayos del sol, al amanecer, medio tímidos tocando el cielo entre sus brazos... Así puede que me sienta, dispuesta a abrazarte con lo que más amo hacer, escribir.

Muchas gracias por estar aquí, entre mis sueños y desvelos.

Un abrazo,


Fran Joan Violet