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miércoles, 27 de octubre de 2010

 Una lluvia de insomnio en el alma,
una herida que no cicatriza
rumoreando su cuello...

Aún tiene el olor de la última rosa
adherida a los huesos...

Su vestido ha desteñido
frente a un solo recuerdo...

Se queda desnuda
con un frío entristecido...

Cree que han anochecido
todas las esperanzas...
Enciende un cigarro
y camina...

La lluvia la cubre
es un velo parecido a un preludio...

Su venas serán violín
su piel un piano
y la noche y el silencio
llorarán al sentir la música
desde el silencio cruel de la herida.

Todo mientras su sombra camina...

Se esfumó la luna
Se fugaron todas las estrellas
Algo parecido a la noche
le cruzó las manos...
y sangró el silencio de su herida...

Un adagio le besó el cuerpo

y después de tanto amar
sólo pudo llorar...

Un silencio de mar,
ahora le toca los ojos.

Un movimiento de estrellas
le desordena el alma
y un sin fin de hojas
grita bajo su almohada...
Es cierto, desde su ausencia
ya no queda nada.



4 comentarios:

  1. precioso, pero tan triste Fran, cuando la luna se esfuma y se fugan las estrellas que son refugio, la noche es profunda y dolorosa como una herida que sangra.

    Un beso muy grande y gracias otra vez por tu poema

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  2. De nada, bonita!
    Un abrazo enorme, muchas gracias a ti, por seguir a mi lado!!
    Cariños

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  3. Añoro ser un lluvia de insomnio.


    Hermoso poema.

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  4. Quizá algún día lo seas, o puede que ya lo hayas sido... que lo estés siendo, no sé.

    Gracias.

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Bienvenido (a)

Como los primeros rayos del sol, al amanecer, medio tímidos tocando el cielo entre sus brazos... Así puede que me sienta, dispuesta a abrazarte con lo que más amo hacer, escribir.

Muchas gracias por estar aquí, entre mis sueños y desvelos.

Un abrazo,


Fran Joan Violet