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domingo, 5 de diciembre de 2010

Y el abrumador silencio

Renuncia a ser música
Por el vértigo que deja
Arañando los ojos
Mordiendo el vacío…

Se arropa el abismo entre las sábanas
La sangre ha delineado un cuadro de rosas en la ventana

…Ella no sabe OLVIDAR…

El reloj anuncia la hora perdida
Los minutos vacíos
El segundo ausente

Siempre estará su sombra
Detrás del reloj de manos rojas…
Aunque juegue a creer que es parte de lo invisible que siempre ha sido.

Se sienta en su cama
Sostiene sus manos en la cara
Como queriendo evitar las lágrimas
Como queriendo ser la estoica que nunca ha sido.

El jarro se quiebra
Las cortinas aguardan la luz venidera
La ausencia de ella
Cae ensangrentando el blanco y negro
Del cuadro de sus ojos.

Desde que se fue
El silencio se quedó en sus entrañas.
¿Cuándo fue eso?
¿Cuándo dejo de sentir el frío detrás de su nombre?
¿Nunca?

Las pastillas la ahogan
El mar la espera
Paciencia de quietud ciega…

…Ella no sabe OLVIDAR…

Estoy bien
Estoy bien
Se repite tras el maquillaje de mentiras
Para sobrevivir.

Otra cortina azul
un nuevo vacío
donde retumba el silencio...
el abrumador y vertiginoso, silencio.

2 comentarios:

  1. Un beso, como siempre un placer leerte, el olvido a veces es imposible, pero poco a poco el dolor se va apaciguando.

    Siempre te leo, un beso muy grande

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  2. Anita, muchas gracias! A veces creo que eso es un consuelo inventado para no perder la esperanza, pero aún así quiero creerlo cierto. ¡Un abrazo enorme! Eres lo más fiel que conozco!

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Bienvenido (a)

Como los primeros rayos del sol, al amanecer, medio tímidos tocando el cielo entre sus brazos... Así puede que me sienta, dispuesta a abrazarte con lo que más amo hacer, escribir.

Muchas gracias por estar aquí, entre mis sueños y desvelos.

Un abrazo,


Fran Joan Violet