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sábado, 8 de mayo de 2010

La soledad y su textura violeta...
Los abrazos sin nombres, los mismos que lloran.
La piel desgastada y ensombrecida
La piel y sus recuerdos hechos sangre...

Mis huesos viejos, llenos de sombras
Mi sangre y su abecedario
Las consonantes de mis besos
Los besos desnudados al alba...

La noche y cuerpo de mujer a oscuras
Las estrellas y sus besos de sangre
Ávidos de locuras

El barco de sus ojos
Las mareas de otro cuerpo
Las maletas y su adiós escondido
Una lágrima al viento
Cuántos sentimientos…

Toma su cuerpo desnudo
Tomo el mío entre gritos

No tengo rumbo esta noche
Nunca lo he tenido…
Tengo ojos llorando, desde hace casi nueve años…
Casi… y cómo duele el tiempo…


El olvido cristalizado de la ventana…
La muerte de niña, y sus ganas de sonreír destruidas cada vez
Cada vez que lo vuelve a ver…

2 comentarios:

  1. hay poemas tuyos que me encogen el alma, nunca debe de morir ese niño que fuimos, siempre debemos cuidarle porque será muy necesario a lo largo de nuestra vida.

    Precioso, pero duro poema Un besito Fran

    Ana

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  2. Un abrazo anita, hay muertes que nunca quisieramos... Un abrazo de nuevo, cuídate mucho, y muchas gracias!

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Bienvenido (a)

Como los primeros rayos del sol, al amanecer, medio tímidos tocando el cielo entre sus brazos... Así puede que me sienta, dispuesta a abrazarte con lo que más amo hacer, escribir.

Muchas gracias por estar aquí, entre mis sueños y desvelos.

Un abrazo,


Fran Joan Violet