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martes, 5 de octubre de 2010

No dejes de abrazar mi alma, que no podría seguir. El frío se materializaría en mis ojos, y los amaneceres no sólo serían fríos, sino que no habrían amaneceres. El agua del mar del sur, seguiría llorando, pero esta vez para siempre...

domingo, 3 de octubre de 2010

Te regalo...

Te regalo las sonrisas que jamás sonreiré
Te regalo los abrazos de todos los tiempos
para cuando no quede nadie más que te abrece...
Te regalo la luz de la luna, para cuando llores
sepas una vez más, que luna sólo hay una.
Te regalo las noches, donde los tiempos se desvanecen
QUERIENDO una caricia.
Te regalo el silencio
 para que abreces su música muy dentro de tus sentidos...
Te regalo mis ojos, sólo una vez más...
Te regalo un recuerdo en mi almohada...
Una despedida jamás pronunciada.
Te regalo el último beso, que jamás besarás.
Te regalo los días y las mariposas que tanto te gustan
para que nunca dejes de soñar...
Y te regalo lo que jamás volveré a ser prendida de una cintura
besando recuerdos bajo la lluvia de la luna...

("Siento que puedo saborear tus versos,
ya casi logro escucharte recitar" Me dices)

¿Y cómo llega mi voz en tanta lejanía?
¿Será que me quedé a dormir dentro de ti, para que me escucharás?
¿Será que hay distancias que no distancian?
¿Será que la noche es la cuna de las despedidas?
¿Será que extrañaré tu nombre de por vida?

¿Será que aún?..
No...

Por donde tus ojos habitaron... A mi abuelo.

Ya va más de un año de tu ausencia, pero te había dejado de ver hace tanto que hasta parte de mis ojos te habían olvidado antes de aquella tarde donde cerraste los ojos sin despedidas...
Sin embargo, recuerdo tu sonrisa postrado en una cama cuando volvimos a vernos, después de que disputas de adultos nos habían alejado. Mis ojos te buscaban tímida, y cuando me tomaste las manos, sentí la misma sensación que cuando corría a sentarme entre tus piernas, para ser feliz, hace ya tanto.
 No recorría los mismos pasajes que tus ojos habitaron, desde que era una niña... Me entregué al silencio y corrí libre entre el bosque de eucaliptos que dejaste, me deje abrazar por los álamos que tanto me gustan y supe con alegría que podré ir a escribir bajo un árbol viejo, recuerdos para ti y para mí.
 Mientras miraba maravillada un paisaje pintado para soñadores, los pájaros tenían un concierto que me arrullaba el alma, y yo pensaba, ¿cuántas veces, abuelo, habrías pasado por ahí? Teniendo muy presente que mis palabras se ahogan, sin llegar a tu mar, y que los números no importan, me bastaba saber que habías estado ahí, y que gracias a eso, yo hoy podía sentir, un silencio que cantaba y bailaba en los brazos de una brisa de lluvia, mientras las horas parpadiaban y las hojas rumoreaban tantas cosas...
Me hubiese encantado poder regalonear una vez más.... Tomar tus manos y soñar...
Me pierdo en el silencio, mientras me atrevo a confesar que te extraño, y que me encantaría verte una vez más... Sé que no puedo y no quiero jugar a la ilusa, pero iré a buscarte entre el campo que dejaste, a ver si entre silencios, hacemos de los recuerdos, un poco de música.

Para: Francisco Javier Riveros Hernández, mi querido abuelo.

sábado, 2 de octubre de 2010

Quizá te borré de mis ojos...
Quizá un soplo de olvido me besó el corazón...
Quizá tanta lejanía, hizo que perdiera la noción
de tu perfume...
Quizá prendí tu recuerdo y te fumé...
Quizá quiera engañarme por enésima vez...
Quizá sea verdad, que te olvidé...

A tu memoria Lilianita...

Sin espacio para traerte de vuelta
Cansada de gritarle a la muerte
y sentir como el eco recae en mis ojos
vueltos lágrimas…

Sentir un invierno sumergido en la herida
Soñarte, acariciarte,
son sólo recuerdos,
de cuando conocí la primavera.

Apoyo mis manos en la ventana
Esperando que tu cara se refleje
Apoyo mis manos en la ventana
Esperando que vuelvas
Apoyo mis manos en la ventana
Esperando verte jugar en el jardín.
Verte entrar por ahí…

Extraño hasta lo que no hacías.
Tu sonrisa de noches que se volvían días
Tu amabilidad a flor de piel
Tu abrazo y tus ojos
Tu belleza y tus silencios
Tu ternura y tus manos…
Extraño tus ojos en todos los idiomas
Extraño tu vida, de por vida.

¿Quién se llevó tu música?
¿Quién secuestró el sol?

Distancias que no distancian
Porque en el fondo
Mantengo retratada
Tu sonrisa en mi alma
Tus caricias y tu vida…
Pero quisiera verte
Mi alma y tú, son invisibles…
Y ambas hoy, lloran…
Tu recuerdo en mi alma.

Vuelan las hojas de otoño
Mientras mis ojos están en alta mar
Mientras apoyo mis manos en la ventana…
Esperando verte entrar…


A tu memoria, Lilianita…

jueves, 30 de septiembre de 2010

Decaer de pronto entristecida

Como un puñal entorno al alma, humedecida.
Como un invierno inesperado
En los ojos del verano…
Creer que todo ha pasado
y encontrarse con los ojos trizados
por un recuerdo jamás olvidado...

Alas de cristal
en el grito último del abismo...
En el fondo del vacío
sangraron todos mis nombres...
todas mis alas llorando
trizadas...
en el fondo de mis ojos.

Bienvenido (a)

Como los primeros rayos del sol, al amanecer, medio tímidos tocando el cielo entre sus brazos... Así puede que me sienta, dispuesta a abrazarte con lo que más amo hacer, escribir.

Muchas gracias por estar aquí, entre mis sueños y desvelos.

Un abrazo,


Fran Joan Violet