Decir olvido
Decir recuerdo
Decir silencio
y derrumbarse.
Camino descalza y desnuda, entre el jardín de rosas ensangrentadas que ves, muriendo un poco menos, viviendo un poco más... Dejando lágrimas, en busca de esperanzas... Tiñendo desvelos que buscan caricias para el alma, entre olor a café, hojas de otoño, lluvia nostálgica, y desgarros del silencio, que me hacen delirar en poesía!!!
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viernes, 17 de diciembre de 2010
jueves, 16 de diciembre de 2010
Azul.
Azul la habitación entera
incluso con los ojos cerrados.
Azules los silencios.
Azules las cartas.
Azules los minutos.
Azules los muertos.
El mar entra por los costados abandonados
del equipaje vacío de mi vida
pero... el mar no es azul.
No del todo.
Tampoco las cenizas
Tampoco la tristeza
Las cenizas tienen el color del olvido
y la tristeza es blanca
¿blanca?
sí blanca, como los días de lluvia.
Como la suma de todos los colores
Como la suma de toda la vida.
Pero hoy todo es azul.
La noche que grita negra, azul.
La tristeza del corazón, azul.
Mi último llanto, azulado.
Mi conciencia, azulada.
Los matices de la pena, azules.
Mi miedo, azul.
Mis gritos, azules.
Mi poema, azul.
Mi vacío en el alma, azul.
Los espacios vacíos de mi vida, azules.
Me desmorono frente al azul puro
De los silencios jamás pronunciados
Y de la música nunca entonada.
Azul la habitación entera
incluso con los ojos cerrados.
Azules los silencios.
Azules las cartas.
Azules los minutos.
Azules los muertos.
El mar entra por los costados abandonados
del equipaje vacío de mi vida
pero... el mar no es azul.
No del todo.
Tampoco las cenizas
Tampoco la tristeza
Las cenizas tienen el color del olvido
y la tristeza es blanca
¿blanca?
sí blanca, como los días de lluvia.
Como la suma de todos los colores
Como la suma de toda la vida.
Pero hoy todo es azul.
La noche que grita negra, azul.
La tristeza del corazón, azul.
Mi último llanto, azulado.
Mi conciencia, azulada.
Los matices de la pena, azules.
Mi miedo, azul.
Mis gritos, azules.
Mi poema, azul.
Mi vacío en el alma, azul.
Los espacios vacíos de mi vida, azules.
Me desmorono frente al azul puro
De los silencios jamás pronunciados
Y de la música nunca entonada.
lunes, 13 de diciembre de 2010
“Una cortina del tiempo, corrida, como si el espacio de luz permitiera sanar todos estos años.”
Se adormecen las últimas palabras que alcance a oír.
Después de eso, todo es tinieblas.
El frío sigue siendo el mismo
Aunque yo ya no sea la misma.
Aunque las témperas se derramaran
Aunque la ropa desgarrada, callara
El más triste secreto, borrado de mi boca.
En realidad ya no lo creo triste
Son otros los adjetivos
Que oculta la noche
Mientras una loba
Entierra los cuchillos al silencio
Y la noche sangra…
Se esparce un café por el sitio de la herida
Las cicatrices rumorean un grito que no será pronunciado.
No saldrá de sus labios, su infierno callado.
El viento traspasa los años
con la misma fuerza con la que el mar se enfurece.
Las olas son testigo diario
Del dolor de los ojos
Y de los años.
Mirarte, es lo último que quisiera…
Llorarte de nuevo, no podría
No esta noche.
Y sin embargo, cada palabra no dicha
Cada palabra hoy escrita
Es mi forma de llorarte.
Anhelaría olvidarte
Anhelaría.
Me encantaría poder prometerle a ella
que este será el último año donde me siento así
tan dolida, tan traicionada, tan consciente de saberlo cierto.
Eso es lo más que más me entristece
La conciencia de no tener dudas
De lo real que fue.
Pero… no tengo promesas
sólo quiero que sepa
que aunque sea de a poco
tomaré las témperas esparcidas del cuadro de la vida
y pintaré sonrisas verdaderas
bajo los ojos
sobre el silencio
y en el fondo de la vida.
Y más temprano que tarde
Podré decirle: estoy feliz…
Sin mentiras maquilladas
Detrás de los ojos.
Quizás ahí sí pueda llorar
Pero ya no de humillada.
Hoy los recuerdos
aletean un nombre a la lejanía.
Perdieron el mapa de los sueños
gritaron,
pero no hubo oídos.
Ninguna respuesta, ninguna.
Los años pasan, el recuerdo consume.
Los pájaros buscan su nido,
pero en la habitación no hay ninguna voz.
Ella enmudeció de miedo,
él se llevó las vocales de todos sus gritos.
Pero ella, la que sostuvo la herida altiva
La que acarició mi silencio hoy
La que despierta ávida de poesía
Le regala colores y razones
A la vida, a mi vida.
Se adormecen las últimas palabras que alcance a oír.
Después de eso, todo es tinieblas.
El frío sigue siendo el mismo
Aunque yo ya no sea la misma.
Aunque las témperas se derramaran
Aunque la ropa desgarrada, callara
El más triste secreto, borrado de mi boca.
En realidad ya no lo creo triste
Son otros los adjetivos
Que oculta la noche
Mientras una loba
Entierra los cuchillos al silencio
Y la noche sangra…
Se esparce un café por el sitio de la herida
Las cicatrices rumorean un grito que no será pronunciado.
No saldrá de sus labios, su infierno callado.
El viento traspasa los años
con la misma fuerza con la que el mar se enfurece.
Las olas son testigo diario
Del dolor de los ojos
Y de los años.
Mirarte, es lo último que quisiera…
Llorarte de nuevo, no podría
No esta noche.
Y sin embargo, cada palabra no dicha
Cada palabra hoy escrita
Es mi forma de llorarte.
Anhelaría olvidarte
Anhelaría.
Me encantaría poder prometerle a ella
que este será el último año donde me siento así
tan dolida, tan traicionada, tan consciente de saberlo cierto.
Eso es lo más que más me entristece
La conciencia de no tener dudas
De lo real que fue.
Pero… no tengo promesas
sólo quiero que sepa
que aunque sea de a poco
tomaré las témperas esparcidas del cuadro de la vida
y pintaré sonrisas verdaderas
bajo los ojos
sobre el silencio
y en el fondo de la vida.
Y más temprano que tarde
Podré decirle: estoy feliz…
Sin mentiras maquilladas
Detrás de los ojos.
Quizás ahí sí pueda llorar
Pero ya no de humillada.
Hoy los recuerdos
aletean un nombre a la lejanía.
Perdieron el mapa de los sueños
gritaron,
pero no hubo oídos.
Ninguna respuesta, ninguna.
Los años pasan, el recuerdo consume.
Los pájaros buscan su nido,
pero en la habitación no hay ninguna voz.
Ella enmudeció de miedo,
él se llevó las vocales de todos sus gritos.
Pero ella, la que sostuvo la herida altiva
La que acarició mi silencio hoy
La que despierta ávida de poesía
Le regala colores y razones
A la vida, a mi vida.
sábado, 11 de diciembre de 2010
Bajo las escaleras.
Uno a uno los escalones
Sintiendo el frío que han dejado las miradas.
Un invierno clavado en los ojos.
Una carta abandona.
Hoy sólo queda el frío
y las ganas de llorar.
Desciendo
Como queriendo encontrar algo.
¿Será que no puedo creer
que sólo quede el vacío?
Miro y hay un olor a rosas
En cada habitación.
¿Será que grabe el olor
muy dentro del corazón?
Uno a uno los escalones
Sintiendo el frío que han dejado las miradas.
Un invierno clavado en los ojos.
Una carta abandona.
Hoy sólo queda el frío
y las ganas de llorar.
Desciendo
Como queriendo encontrar algo.
¿Será que no puedo creer
que sólo quede el vacío?
Miro y hay un olor a rosas
En cada habitación.
¿Será que grabe el olor
muy dentro del corazón?
viernes, 10 de diciembre de 2010
Los pájaros aletean tu nombre aquí adentro.
El viento trae tu perfume de lejanía.
Tengo una necesidad de ti,
pegada a los huesos...
sólo por ti
hoy no renunciaría a ellos...
Tomaste un pincel
y trazaste un paisaje de luces
en mi piel.
Hay algo en tus ojos
que me sabe a miel.
Una caminata
un atardecer
algo con olor a lluvia
en la línea del tren.
Tus manos y mi cintura
entonan el preludio
del canto más hermoso
que entonará mi locura,
bajo los ojos de luna.
Un milagro se escribe bajo las olas
y sobre las estrellas
Un milagro con manos de artista
me regala un cielo de sonrisas
Un milagro enloquecido
Un milagro amado
Un milagro extrañado.
Mi más bello, milagro.
El viento trae tu perfume de lejanía.
Tengo una necesidad de ti,
pegada a los huesos...
sólo por ti
hoy no renunciaría a ellos...
Tomaste un pincel
y trazaste un paisaje de luces
en mi piel.
Hay algo en tus ojos
que me sabe a miel.
Una caminata
un atardecer
algo con olor a lluvia
en la línea del tren.
Tus manos y mi cintura
entonan el preludio
del canto más hermoso
que entonará mi locura,
bajo los ojos de luna.
Un milagro se escribe bajo las olas
y sobre las estrellas
Un milagro con manos de artista
me regala un cielo de sonrisas
Un milagro enloquecido
Un milagro amado
Un milagro extrañado.
Mi más bello, milagro.
domingo, 5 de diciembre de 2010
Y el abrumador silencio
Renuncia a ser música
Por el vértigo que deja
Arañando los ojos
Mordiendo el vacío…
Se arropa el abismo entre las sábanas
La sangre ha delineado un cuadro de rosas en la ventana
…Ella no sabe OLVIDAR…
El reloj anuncia la hora perdida
Los minutos vacíos
El segundo ausente
Siempre estará su sombra
Detrás del reloj de manos rojas…
Aunque juegue a creer que es parte de lo invisible que siempre ha sido.
Se sienta en su cama
Sostiene sus manos en la cara
Como queriendo evitar las lágrimas
Como queriendo ser la estoica que nunca ha sido.
El jarro se quiebra
Las cortinas aguardan la luz venidera
La ausencia de ella
Cae ensangrentando el blanco y negro
Del cuadro de sus ojos.
Desde que se fue
El silencio se quedó en sus entrañas.
¿Cuándo fue eso?
¿Cuándo dejo de sentir el frío detrás de su nombre?
¿Nunca?
Las pastillas la ahogan
El mar la espera
Paciencia de quietud ciega…
…Ella no sabe OLVIDAR…
Estoy bien
Estoy bien
Se repite tras el maquillaje de mentiras
Para sobrevivir.
Otra cortina azul
un nuevo vacío
donde retumba el silencio...
el abrumador y vertiginoso, silencio.
Renuncia a ser música
Por el vértigo que deja
Arañando los ojos
Mordiendo el vacío…
Se arropa el abismo entre las sábanas
La sangre ha delineado un cuadro de rosas en la ventana
…Ella no sabe OLVIDAR…
El reloj anuncia la hora perdida
Los minutos vacíos
El segundo ausente
Siempre estará su sombra
Detrás del reloj de manos rojas…
Aunque juegue a creer que es parte de lo invisible que siempre ha sido.
Se sienta en su cama
Sostiene sus manos en la cara
Como queriendo evitar las lágrimas
Como queriendo ser la estoica que nunca ha sido.
El jarro se quiebra
Las cortinas aguardan la luz venidera
La ausencia de ella
Cae ensangrentando el blanco y negro
Del cuadro de sus ojos.
Desde que se fue
El silencio se quedó en sus entrañas.
¿Cuándo fue eso?
¿Cuándo dejo de sentir el frío detrás de su nombre?
¿Nunca?
Las pastillas la ahogan
El mar la espera
Paciencia de quietud ciega…
…Ella no sabe OLVIDAR…
Estoy bien
Estoy bien
Se repite tras el maquillaje de mentiras
Para sobrevivir.
Otra cortina azul
un nuevo vacío
donde retumba el silencio...
el abrumador y vertiginoso, silencio.
Cerraron sus ojos,
como queriendo evitar todas las lágrimas que vendrían.
Desde ese día...
el viento se entrelaza en sus heridas
y los días tienen la misma tinta
de las témperas gritando al borde de la vida.
Y ya no queda nada
ni las témperas
ni el viento
ni los ojos cerrados...
Se desmorona el candado de sus sueños dañados...
Ella recorre los mismo viejos lugares
y el olor del veneno le duele a sus huesos.
Sangra la sangre lastimada
lloran las lágrimas que vendrían
procesión de silencios
de un aferrarse a idea de que todo fue mentira.
Los días se visten del mismo olor
y no logro encontrar el por qué.
Quisiera que los ojos jamás se hubiesen abierto
o que jamás los hubiesen cerrado...
como queriendo evitar todas las lágrimas que vendrían.
Desde ese día...
el viento se entrelaza en sus heridas
y los días tienen la misma tinta
de las témperas gritando al borde de la vida.
Y ya no queda nada
ni las témperas
ni el viento
ni los ojos cerrados...
Se desmorona el candado de sus sueños dañados...
Ella recorre los mismo viejos lugares
y el olor del veneno le duele a sus huesos.
Sangra la sangre lastimada
lloran las lágrimas que vendrían
procesión de silencios
de un aferrarse a idea de que todo fue mentira.
Los días se visten del mismo olor
y no logro encontrar el por qué.
Quisiera que los ojos jamás se hubiesen abierto
o que jamás los hubiesen cerrado...
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Como los primeros rayos del sol, al amanecer, medio tímidos tocando el cielo entre sus brazos... Así puede que me sienta, dispuesta a abrazarte con lo que más amo hacer, escribir.
Muchas gracias por estar aquí, entre mis sueños y desvelos.
Un abrazo,
Fran Joan Violet
Muchas gracias por estar aquí, entre mis sueños y desvelos.
Un abrazo,
Fran Joan Violet