Camino descalza y desnuda, entre el jardín de rosas ensangrentadas que ves, muriendo un poco menos, viviendo un poco más... Dejando lágrimas, en busca de esperanzas... Tiñendo desvelos que buscan caricias para el alma, entre olor a café, hojas de otoño, lluvia nostálgica, y desgarros del silencio, que me hacen delirar en poesía!!!
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sábado, 22 de mayo de 2010
Lluvia y nombres húmedos, nombres como silencio violado, como soledad en plena lágrima, nombres como ausencia, como adiós, como barco, como vacío. Nombres que caen gimiendo en la lluvia, cual abrigo nostálgico de tiempos pasados. Cual memoria pintada con los pinceles del aferrarse, y creer que todo ha sido una mentira. Me aturden los gritos, y me embriaga el silencio. Tanta espuma, tanta niebla. Sostengo un café, mientras los ojos dibujan un nuevo amanecer a esta vida. Los árboles, centinelas fieles. Cuándo no queden hojas lloraré. Cuándo no tenga tu abrazo, me hundiré. Cuándo no queden palabras en mí, moriré.
viernes, 21 de mayo de 2010
Casi
Casi no como
Casi no duermo
Casi no existo.
Camino por el mar
Y nado en pleno desierto
Lloro como naufraga
Enciendo cristales muertos
Al costado de la boca
con una cuerda al costado del cuello
Hay tanto vacío, tanto.
Ya no sé sí sólo recuerdo
o de tanto recordar, soy un recuerdo más.
Un café por la mañana
Un vacío no vacío por la ventana.
Sangran, sangran las rosas con el abecedario de mi piel
De mi piel azulada de besos.
La tristeza y sus ojos ahogados
Muere el silencio
Y muere mi recuerdo último,
Ya no tengo fuerzas para recordar.
Ya soy un recuerdo más
Aunque no quede memoria
Capaz de recordarme.
Caen las cenizas incendiadas del cuerpo ausente.
Caen minutos eternos.
El reloj de arena
Las huellas sin cuerpo
Témperas del mar enloquecido
Piedras, lunas asustadas
No tengo caminos,
Me perdí descalza.
Toma mis manos,
Puedes hacerlo?
No merezco este tiempo.
Casi no como
Casi no duermo
Casi no existo.
jueves, 20 de mayo de 2010
El silencio de su alma...
Tengo el silencio de su alma, cual ojos grises en mis labios.
Tengo el tacto de su cariño, cual amor silbante en mis ojos.
Tengo su vida atada de por vida a la mía, cual lazo de rayos de sol y unión de luna llena.
Tengo el latido de su amor, cual murmullo de estrellas, en las venas.
Tengo su risa dulce, cual consuelo donde reina el desconsuelo.
Tengo su nombre, para volver a empezar, cuando caigo.
Tengo la música que nunca ha oír, en mi piel, para que la sienta.
Tengo una lágrima, que nunca ha de ver, para sonreír de nuevo.
Tengo mucho amor por él, y tantas caricias, como estrellas durmiendo de día.
Tengo un viaje de colores, para él, para que sonría, para que ame la vida.
Tengo tanto dolor, por saberlo así, pero tanto amor, por tenerlo aquí.
Tengo el color más lindo jamás visto,
y tengo la palabra más dulce nunca escrita
el abecedario no hace su esencia, ni la música el ritmo de su piel...
Tengo un precioso llamado Agustín, que amo con locura...
Es el color de los días, y la razón de las noches.
Es el mar en calma, y el amanecer con más colores de la vida.
Es todo lo que tengo, y aunque yo no sea lo único que tiene,
prometo darle mi vida, y muchas alegrías cual colores en su sueño despierto,
es su sueño constante de risas y pinceles.
Es ahora cuando siento, que el amor no alcanza para sanar
pero alcanza para dar alegrías
que el amor no puede con la impotencia que me aprisiona el cuerpo
pero puede pintar esperanzas
Cuando un abrazo no cura, y una sonrisa es pintura falsa, para no caer...
Cuando no alcanza con querer, cuando nada alcanza...
El alma llora, y los ojos continúan su travesía, llamada vida...
aunque nada alcance para sanar,
yo siempre, siempre lo he de amar...
El silencio de su alma, tiene toda la música callada de todos los tiempos, para conversar....
para soñar, para amar...
Tengo el tacto de su cariño, cual amor silbante en mis ojos.
Tengo su vida atada de por vida a la mía, cual lazo de rayos de sol y unión de luna llena.
Tengo el latido de su amor, cual murmullo de estrellas, en las venas.
Tengo su risa dulce, cual consuelo donde reina el desconsuelo.
Tengo su nombre, para volver a empezar, cuando caigo.
Tengo la música que nunca ha oír, en mi piel, para que la sienta.
Tengo una lágrima, que nunca ha de ver, para sonreír de nuevo.
Tengo mucho amor por él, y tantas caricias, como estrellas durmiendo de día.
Tengo un viaje de colores, para él, para que sonría, para que ame la vida.
Tengo tanto dolor, por saberlo así, pero tanto amor, por tenerlo aquí.
Tengo el color más lindo jamás visto,
y tengo la palabra más dulce nunca escrita
el abecedario no hace su esencia, ni la música el ritmo de su piel...
Tengo un precioso llamado Agustín, que amo con locura...
Es el color de los días, y la razón de las noches.
Es el mar en calma, y el amanecer con más colores de la vida.
Es todo lo que tengo, y aunque yo no sea lo único que tiene,
prometo darle mi vida, y muchas alegrías cual colores en su sueño despierto,
es su sueño constante de risas y pinceles.
Es ahora cuando siento, que el amor no alcanza para sanar
pero alcanza para dar alegrías
que el amor no puede con la impotencia que me aprisiona el cuerpo
pero puede pintar esperanzas
Cuando un abrazo no cura, y una sonrisa es pintura falsa, para no caer...
Cuando no alcanza con querer, cuando nada alcanza...
El alma llora, y los ojos continúan su travesía, llamada vida...
aunque nada alcance para sanar,
yo siempre, siempre lo he de amar...
El silencio de su alma, tiene toda la música callada de todos los tiempos, para conversar....
para soñar, para amar...
domingo, 16 de mayo de 2010
Agustín.
Son las primeras horas, desde qué sé la triste noticia. Mi alma y mi cuerpo siempre supieron, mis ojos también, por eso lloraron la espera, pero la esperanza seguía el pie de mis pasos, tan dentro de mí, que hoy, a horas de la triste noticia, ni siquiera puedo volver a llorar, para sanar un poquito la impotencia, ni siquiera puedo creerlo verdad.
Hoy y toda tu vida, seré el más bello silencio, la caricia del alma voladora y ausente de sonidos. Tomaré en mis manos vacías, todas las consonantes de un idioma inventado, y traeré sueños, sólo para ti. Te vestiré de colores, para suavizar el dolor, y la soledad de noches, en la que llora el silencio.
Miro tus ojitos, ávidos de vida, tus sonrisas constantes, tu maravilla de ser. Te amo con locura, con demencia también. Eres quién da alegría, a esta sombra pérdida.
Llevas 5 meses iluminando la noche más oscura, donde no hay luna.
El silencio más cruel, es aquél dónde no se sabe querer, y yo, yo te quiero con cada pasaje de mi piel.
Hoy y toda tu vida, seré el más bello silencio, la caricia del alma voladora y ausente de sonidos. Tomaré en mis manos vacías, todas las consonantes de un idioma inventado, y traeré sueños, sólo para ti. Te vestiré de colores, para suavizar el dolor, y la soledad de noches, en la que llora el silencio.
Miro tus ojitos, ávidos de vida, tus sonrisas constantes, tu maravilla de ser. Te amo con locura, con demencia también. Eres quién da alegría, a esta sombra pérdida.
Llevas 5 meses iluminando la noche más oscura, donde no hay luna.
El silencio más cruel, es aquél dónde no se sabe querer, y yo, yo te quiero con cada pasaje de mi piel.
-Puedes cerrar la puerta.
-Nunca estuvo abierta
-Entonces de dónde viene tanto frío, tanta niebla?
El viento que me volcó el corazón, dejo un glacial aquí dentro que muere, sin morir jamás… Los latidos tienen las lágrimas de un violín, y la sangre se mueve como las olas del silencio mismo, silencio que me cubre el alma, y me destroza en medio de la noche…
Iba el mismo silencio, sintiéndose morir, descalzo de plomo. Y los gritos que cubrían las nubes, hacían llover en medio de la ciudad, mientras la tristeza vagaba por ahí, con un abrigo rojo,
A veces siente tantas manos, y cuando quiere tomar una es incapaz… y sigue cayendo, beso a beso en el compas de la desolación.
Cuánto miedo, que no se marcha. Cuánto olvido que no perdona…
Un reloj sin voz, ella aún vive allá, ella que soy yo, sigue tendida en aquella habitación, paralizada por el horror, le duele hasta el olor, que volaba en el aire, y se quedaba atrapado en sus huesos.
La lluvia y su soneto de muerte, su oda a la desesperanza que me abriga de nostalgia, es el telón de fondo, que no sana.
Había tanto vacío, hay tanto vacío, tanto frío en el alma… Tanto vacío en los ojos y en el fondo de la piel también…
Ya no soy, nunca seré.
-Nunca estuvo abierta
-Entonces de dónde viene tanto frío, tanta niebla?
El viento que me volcó el corazón, dejo un glacial aquí dentro que muere, sin morir jamás… Los latidos tienen las lágrimas de un violín, y la sangre se mueve como las olas del silencio mismo, silencio que me cubre el alma, y me destroza en medio de la noche…
Iba el mismo silencio, sintiéndose morir, descalzo de plomo. Y los gritos que cubrían las nubes, hacían llover en medio de la ciudad, mientras la tristeza vagaba por ahí, con un abrigo rojo,
A veces siente tantas manos, y cuando quiere tomar una es incapaz… y sigue cayendo, beso a beso en el compas de la desolación.
Cuánto miedo, que no se marcha. Cuánto olvido que no perdona…
Un reloj sin voz, ella aún vive allá, ella que soy yo, sigue tendida en aquella habitación, paralizada por el horror, le duele hasta el olor, que volaba en el aire, y se quedaba atrapado en sus huesos.
La lluvia y su soneto de muerte, su oda a la desesperanza que me abriga de nostalgia, es el telón de fondo, que no sana.
Había tanto vacío, hay tanto vacío, tanto frío en el alma… Tanto vacío en los ojos y en el fondo de la piel también…
Ya no soy, nunca seré.
jueves, 13 de mayo de 2010
Desilusión y despedida...
Desilusión…
No tengo otra palabra para ti, no busco una explicación, no la necesito, la necesitas tú…
Explícate a ti, el por qué de tanta mentira… de tanta muerte desteñida de engaños, de accidentes, enfermedades, de te quiero, de te necesito… de pintarme un sueño, en brazos que nunca fueron…
No te diste cuenta que no sé querer de otra forma, que quiero, o simplemente no lo hago, que no juego, que no engaño, que soy la que viste y te reíste, a mí no me robaste ninguna sonrisa, y hoy, hoy tampoco quiero llorar. Es mi adiós definitivo, acabo de leer la carta de Juan Pablo, la carta de un muerto que quise, te das cuenta?
Y miro de apoco y con tristeza tu foto, y leo nuestras conversaciones que me parecían bellísimas, no te das cuenta que no sé querer de otra forma? Por qué soñarte otros ojos, por qué inventarte otro nombre, otra y otras historias? Crees que la vida es eso? Mentir? Fingir? Puedes amar con el nombre que tengas, pero engañar, bajo ningún perfil.
Me duelen las palabras de aquella carta, dime, dime tú, con el nombre que sea, en qué corazón estoy yo?
Qué despedida te borrará de mí? Cuántas veces tienes que morir?
No molestes en darme excusas, no quiero más mentiras, y esta vez no hay vuelta atrás, cuídate, y no mientas más… No seas la nube que alberga lluvia… no seas culpable de tormentas… Se quien suaviza el sol… y hace brillar la noche…
Para quien dijo llamarse, Matías González… puedes tomar todas tus mentiras, y largarte muy lejos de mí.
No tengo otra palabra para ti, no busco una explicación, no la necesito, la necesitas tú…
Explícate a ti, el por qué de tanta mentira… de tanta muerte desteñida de engaños, de accidentes, enfermedades, de te quiero, de te necesito… de pintarme un sueño, en brazos que nunca fueron…
No te diste cuenta que no sé querer de otra forma, que quiero, o simplemente no lo hago, que no juego, que no engaño, que soy la que viste y te reíste, a mí no me robaste ninguna sonrisa, y hoy, hoy tampoco quiero llorar. Es mi adiós definitivo, acabo de leer la carta de Juan Pablo, la carta de un muerto que quise, te das cuenta?
Y miro de apoco y con tristeza tu foto, y leo nuestras conversaciones que me parecían bellísimas, no te das cuenta que no sé querer de otra forma? Por qué soñarte otros ojos, por qué inventarte otro nombre, otra y otras historias? Crees que la vida es eso? Mentir? Fingir? Puedes amar con el nombre que tengas, pero engañar, bajo ningún perfil.
Me duelen las palabras de aquella carta, dime, dime tú, con el nombre que sea, en qué corazón estoy yo?
Qué despedida te borrará de mí? Cuántas veces tienes que morir?
No molestes en darme excusas, no quiero más mentiras, y esta vez no hay vuelta atrás, cuídate, y no mientas más… No seas la nube que alberga lluvia… no seas culpable de tormentas… Se quien suaviza el sol… y hace brillar la noche…
Para quien dijo llamarse, Matías González… puedes tomar todas tus mentiras, y largarte muy lejos de mí.
lunes, 10 de mayo de 2010
Para que la noche aúlle… y los tiempos tiemblen…
Para que el recuerdo termine por matarme, de una vez por todas.
Para que sangre el último latido de mis penas
Para que llore la luna de día y me abrece de noche.
Para que la soledad se corte las alas, y termine con su murmullo de silencio constante…
Las horas rasguñaron mis sentidos
Y el vestido gris, tiene un desvelo tatuado
Un largo y único desvelo
El último…
Para que la sombra de sus ojos, llore
Y los lamentos renuncien a su tempestad
Para que la tormenta acabe en hecatombe
Para renunciar al cuerpo en el que morí
Para vivir de nuevo…
Sin una parte de mí…
Los agujeros de mi ropa
Los silencios que no soñaron abrir la puerta de su morada
Y encontrarme tendida
Renunciando a lo poco que queda
Del silencio moribundo de mis venas
Donde he muerto asustada
Ya queda sólo el aire
De esto que han decidido llamarle vida…
Se me fuga la niebla
Se me enredan los días
Sólo tengo lágrimas, y tampoco lloro…
Para que el recuerdo me asfixie no falta nada
Sólo reconocer que son sus manos
Las que me duelen en la garganta,
Y no, no otra cosa…
Ya no tengo miedo de sus pasos
Ya fui un camino arrollado
Ya no sé qué es lo que me da miedo…
Ya no sé qué es el miedo,
Y sin embargo
Tengo tanto miedo…
Mis huesos son recuerdos muertos de ayer
Un montón de gritos que siguieron caminando
A pesar de estar trisados
Convertidos en cenizas de hace ya medio siglo…
La soledad de mi boca
La estrella que duerme sin dormir jamás
El saltar al precipicio
Y la lluvia caerá junto al cuerpo desnudo de lo que fui
Y yo terminaré siendo lluvia
Ahogada en el mar…
Y contaré las rosas
Por última vez
Olvide de nuevo, que todas murieron
también…
Para que el recuerdo termine por matarme, de una vez por todas.
Para que sangre el último latido de mis penas
Para que llore la luna de día y me abrece de noche.
Para que la soledad se corte las alas, y termine con su murmullo de silencio constante…
Las horas rasguñaron mis sentidos
Y el vestido gris, tiene un desvelo tatuado
Un largo y único desvelo
El último…
Para que la sombra de sus ojos, llore
Y los lamentos renuncien a su tempestad
Para que la tormenta acabe en hecatombe
Para renunciar al cuerpo en el que morí
Para vivir de nuevo…
Sin una parte de mí…
Los agujeros de mi ropa
Los silencios que no soñaron abrir la puerta de su morada
Y encontrarme tendida
Renunciando a lo poco que queda
Del silencio moribundo de mis venas
Donde he muerto asustada
Ya queda sólo el aire
De esto que han decidido llamarle vida…
Se me fuga la niebla
Se me enredan los días
Sólo tengo lágrimas, y tampoco lloro…
Para que el recuerdo me asfixie no falta nada
Sólo reconocer que son sus manos
Las que me duelen en la garganta,
Y no, no otra cosa…
Ya no tengo miedo de sus pasos
Ya fui un camino arrollado
Ya no sé qué es lo que me da miedo…
Ya no sé qué es el miedo,
Y sin embargo
Tengo tanto miedo…
Mis huesos son recuerdos muertos de ayer
Un montón de gritos que siguieron caminando
A pesar de estar trisados
Convertidos en cenizas de hace ya medio siglo…
La soledad de mi boca
La estrella que duerme sin dormir jamás
El saltar al precipicio
Y la lluvia caerá junto al cuerpo desnudo de lo que fui
Y yo terminaré siendo lluvia
Ahogada en el mar…
Y contaré las rosas
Por última vez
Olvide de nuevo, que todas murieron
también…
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Como los primeros rayos del sol, al amanecer, medio tímidos tocando el cielo entre sus brazos... Así puede que me sienta, dispuesta a abrazarte con lo que más amo hacer, escribir.
Muchas gracias por estar aquí, entre mis sueños y desvelos.
Un abrazo,
Fran Joan Violet
Muchas gracias por estar aquí, entre mis sueños y desvelos.
Un abrazo,
Fran Joan Violet



